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2 de Abril: Memoria, Soberanía y el Derecho Irrenunciable sobre nuestras Islas Malvinas

+Santa Fe

Cada 2 de abril, el sentimiento nacional se detiene en un punto exacto del Atlántico Sur. El Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas no es solo una fecha de duelo y homenaje a quienes dieron su vida por la patria en 1982; es también un recordatorio de que el reclamo argentino no nació de un conflicto bélico, sino de una verdad histórica, geográfica y jurídica que sostiene que las islas son, fueron y serán argentinas.


Un lazo físico: La geografía y la plataforma continental

Las Islas Malvinas no son un territorio aislado en el océano. Geológicamente, el archipiélago se encuentra situado en el Mar Argentino, unido indisolublemente al continente a través de la plataforma continental.

Esta continuidad explica por qué comparten similitudes climáticas y biológicas con nuestra Patagonia, de la cual distan apenas 341 kilómetros. Bajo el derecho del mar contemporáneo, la soberanía sobre las islas es una extensión natural de la soberanía argentina sobre su propia plataforma submarina.


La verdad histórica: ¿Quiénes llegaron primero?

Frente a los relatos británicos que carecen de pruebas de desembarco, la evidencia favorece a las expediciones al servicio de España. Ya en 1520, la expedición de Fernando de Magallanes avistó las islas, y mapas de 1529 ya las incluían con una precisión sorprendente.

  • Legado Español: Tras la ocupación francesa en 1764, Francia reconoció la soberanía española en 1767. Desde entonces, España administró el archipiélago de forma ininterrumpida con 32 gobernadores dependientes de Buenos Aires hasta 1811.

  • La Herencia Argentina: Con la independencia de 1810, Argentina aplicó el principio de uti possidetis iuris: los territorios del Virreinato del Río de la Plata pasaron a la nueva nación. En 1820, el coronel David Jewett tomó posesión oficial en nombre de las Provincias Unidas.


El quiebre de 1833 y la figura de Luis Vernet

Antes de la invasión británica, Argentina ejercía una soberanía plena y productiva. Luis Vernet, designado en 1829 como el primer Comandante Político y Militar, lideró un asentamiento legítimo que buscaba proteger los recursos naturales, como la caza de ballenas y lobos marinos.

Sin embargo, el 3 de enero de 1833, la corbeta británica Clio expulsó por la fuerza a las autoridades y pobladores argentinos. Desde ese acto de usurpación, nuestro país jamás consintió la ocupación y ha mantenido una protesta diplomática inquebrantable a través de los siglos.


El respaldo de la ONU: El fin del colonialismo

Para la comunidad internacional, las Malvinas representan uno de los últimos enclaves coloniales del mundo. La Resolución 2065 de las Naciones Unidas (1965) es clara:

  1. Existe una disputa de soberanía que debe resolverse mediante negociaciones bilaterales.

  2. No aplica el principio de «libre determinación», ya que la población actual fue trasplantada por la potencia ocupante tras expulsar a los habitantes originales argentinos.


Un objetivo permanente e irrenunciable

Como lo establece nuestra Constitución Nacional, la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur es un objetivo que no prescribe.

Hoy, a 44 años de aquel conflicto que marcó a fuego nuestra historia reciente, honramos a nuestros veteranos reafirmando que el reclamo no es solo un ejercicio de memoria; es la exigencia de un pueblo por recuperar lo que, por derecho, historia y geografía, le pertenece.

Las Malvinas son argentinas.