Dos agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) que prestaban funciones en la División de Microtráfico fueron detenidos en el marco de una investigación que encabeza el fiscal José Luis Caterina. Los uniformados están imputados por integrar una banda mixta que ejecutó un allanamiento clandestino en mayo de 2025 dentro de una vivienda de Villa Gobernador Gálvez, donde redujeron a los ocupantes para apoderarse de tres millones de pesos y mil dólares en efectivo.
Los arrestos de José Esteban D. y Leandro Exequiel B. fueron concretados por las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) y la División de Asuntos Internos en Recreo y la capital provincial. El operativo incluyó irrupciones simultáneas en múltiples domicilios de Rosario, San Lorenzo, Alvear y en las propias oficinas de la División de Microtráfico de la PDI.
Armamento, divisas y material secuestrado Durante las inspecciones en las distintas fincas y dependencias, las fuerzas de seguridad incautaron un importante volumen de prueba:
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Armas y municiones: Se decomisaron la pistola reglamentaria de uno de los agentes, una pistola calibre .380, un revólver calibre .32 y abundante cartuchería.
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Dinero y tecnología: Se secuestraron 2.700 dólares en efectivo, balanzas de precisión, chalecos balísticos, teléfonos celulares, computadoras, pendrives y tarjetas de memoria.
La mecánica del «allanamiento trucho» El hecho investigado se remonta al 19 de mayo de 2025 en un domicilio de calle Paulo VI al 900, en Villa Gobernador Gálvez. De acuerdo a la causa, varios sujetos vestidos con indumentaria policial abordaron a una mujer que ingresaba a la finca y maniataron con precintos a su pareja en el interior, exhibiendo una falsa orden judicial por comercialización de estupefacientes.
Bajo la amenaza «Si tenés droga, es momento de arreglar ahora» y advirtiendo que «si denunciás, el próximo allanamiento va a ser más grave», los falsos actuantes embolsaron el dinero y se dieron a la fuga. La víctima logró liberarse de las ataduras y persiguió a los asaltantes a bordo de su vehículo Toyota Etios, embistiendo el auto en el que escapaban —un Ford Focus— hasta que los agresores le efectuaron un disparo de arma de fuego para cubrir la huida.
Una trama con complicidades policiales y denuncias falsas La pesquisa del Ministerio Público de la Acusación (MPA) logró reconstruir la red de complicidades que rodeó al caso:
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Primeros imputados: Por el hecho ya fueron acusados la pareja de policías Romina Galbán y Jonathan Rothar, junto a Brian Cabrera y Pablo Mogianofski —hijo del dueño de una conocida panificadora—, quien habría actuado como chofer de la banda.
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Peritaje clave: Un estudio balístico confirmó que el plomo extraído del vehículo de la víctima coincidía con el arma reglamentaria del agente Rothar.
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Encubrimiento y desarmadero: Para desviar la investigación, Mogianofski radicó una falsa denuncia por el robo del Ford Focus en la Comisaría 21ª con la connivencia de una inspectora policial (luego imputada por falsedad ideológica). El automóvil fue escondido y finalmente desmantelado en un taller clandestino de zona oeste de Rosario.







