El presente de Colón en la Primera Nacional genera una dualidad constante en el hincha: la alegría de ver al equipo en lo más alto de la Zona A y el temor lógico de quien ya vio esta película. Las estadísticas son implacables y muestran un «déjà vu» que obliga a analizar qué hay de nuevo en este modelo 2026 para creer que el final será diferente.
La trampa de la estadística: un arranque calcado
Al comparar las últimas tres campañas en la segunda división, los números de las primeras siete jornadas son prácticamente espejados. Colón siempre arranca como un «fórmula 1», pero el problema histórico ha sido la autonomía de combustible para llegar a la meta.
| Temporada | Puntos (Fecha 7) | Rendimiento inicial |
| 2024 | 15 pts | Líder con arranque arrollador. |
| 2025 | 14 pts | Protagonista desde el inicio. |
| 2026 | 14 pts | Actual puntero de la Zona A. |
Las señales del cambio: ¿Por qué ilusionarse ahora?
Si bien los puntos son similares, las formas bajo la conducción de Ezequiel Medrán presentan matices que no se veían en procesos anteriores. La diferencia no está en el «cuánto», sino en el «cómo».
1. Equilibrio de acero
A diferencia de versiones anteriores que dependían de rachas goleadoras insostenibles o individualidades salvadoras, este Colón muestra una estructura más granítica.
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Goles a favor: 10 (Eficacia justa).
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Goles en contra: 5 (Solidez defensiva).
2. Lectura de los momentos
El equipo actual parece entender mejor las dificultades de la categoría. No se desespera si no puede imponer condiciones de entrada y sabe «sufrir» los partidos cuando el rival presiona, algo que en 2025 le costó puntos valiosos por errores no forzados.
3. Control emocional
Se percibe un grupo más ordenado y menos propenso a las lagunas anímicas que caracterizaron el bache de mitad de campeonato en años previos. La regularidad es la obsesión de Medrán.
El camino por delante
Colón camina sobre una línea delgada. El liderato actual es una realidad incontrastable, pero el recuerdo de las temporadas pasadas actúa como un cable a tierra necesario.
Para que la historia cambie, el Sabalero deberá demostrar que este equilibrio es su identidad y no solo una racha primaveral. El desafío será sostener este nivel de concesión mínima cuando lleguen las fechas decisivas y el desgaste físico empiece a jugar su papel.







