Un enfermero del Policlínico PAMI II de Rosario fue condenado a la pena de cuatro años y seis meses de prisión efectiva luego de reconocer que sustraía fentanilo, bromuro de vecuronio y otros medicamentos de uso hospitalario exclusivo del establecimiento de salud para comercializarlos como sustancias recreativas. La sentencia contra Luis Benavidez se alcanzó mediante un acuerdo de juicio abreviado rubricado por los fiscales federales Soledad García, Matías Mené y Martín Uriona, y homologado por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros.
La denuncia original y la reapertura en la Justicia Federal La investigación de la Unidad Fiscal Rosario comenzó a tomar impulso en julio de 2025, cuando el padre de E.G.M. —un hombre de 37 años hallado muerto en su departamento en agosto de 2023— aportó documentación sobre el vínculo entre su hijo y el trabajador de salud. Pese a que la causa provincial previa había quedado archivada por la imposibilidad técnica de detectar vecuronio en las muestras de sangre, la presentación del teléfono celular del fallecido permitió reorientar el caso hacia la comercialización ilegal de estupefacientes:
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Pruebas clave: El expediente incluyó un video registrado por la pareja de la víctima donde se observaban convulsiones y ampollas en la vivienda, además del hallazgo de jeringas e insumos médicos en el lugar del hecho.
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Trazabilidad de los lotes: Allanamientos realizados por Gendarmería Nacional en domicilios de Rosario y Entre Ríos permitieron secuestrar ampollas de fentanilo y decenas de frascos de vecuronio, confirmándose que los lotes pertenecían al stock ingresado previamente al PAMI II de barrio Arroyito, donde el acusado se desempeñaba en la Central de Materiales y Farmacia.
Chats e indicaciones fatales de administración Entre la prueba incriminatoria peritada en el teléfono celular figuran intercambios de mensajes de WhatsApp donde el enfermero ofrecía las ampollas, ponderaba el poder sedante del vecuronio en comparación con el fentanilo y fijaba precios para las entregas.
Incluso el mismo 9 de agosto de 2023, minutos antes del desenlace fatal, Benavidez le envió un audio con instrucciones precisas sobre cómo diluir la dosis y una advertencia explícita sobre la peligrosidad del consumo: «Ey, Colo, escuchá… volvele a cargar con una ampolla porque va a quedar muy concentrada y te vas a pasar para el otro lado». La víctima no llegó a contestar los mensajes posteriores y fue encontrada sin vida.
Benavidez fue condenado como autor de los delitos de comercio de estupefacientes, venta de sustancias medicinales peligrosas disimulando su nocividad, hurto y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil. Además de la pena privativa de la libertad, la resolución judicial dispuso su inhabilitación especial por cuatro años y medio para ejercer la profesión de enfermero y ocupar cargos públicos.







