La morosidad del sistema financiero argentino mostró señales dispares durante el mes de agosto. Según el más reciente Informe sobre Bancos publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el nivel de irregularidad en las deudas de los hogares registró un leve descenso hasta el 12,81% —frente al 12,94% anotado en julio—, aunque continúa duplicando los niveles observados un año atrás. En contraposición, la mora en las empresas encadenó una nueva suba y se posicionó en el 3,8%.
En el consolidado que abarca tanto al sector corporativo como a los particulares, la tasa de morosidad general del crédito privado se mantuvo prácticamente neutral, pasando del 7,73% en julio al 7,75% en agosto.
La dinámica del endeudamiento en los hogares El informe del BCRA precisa que el saldo de créditos familiares en situación irregular cayó un 0,98% en términos reales durante el período analizado. Sin embargo, la autoridad monetaria advirtió que una parte importante de este ajuste no respondió necesariamente a una mejora en la capacidad de pago de los usuarios, sino a procedimientos de ordenamiento contable:
-
Saneamiento de balances: Diversas entidades bancarias procedieron a dar de baja de sus activos aquellos créditos considerados incobrables, trasladándolos a cuentas de orden fuera del balance.
-
Comportamiento por líneas: Las tarjetas de crédito traccionaron la mejora del indicador, mientras que los préstamos personales y prendarios mostraron un leve repunte en sus niveles de mora. Los créditos hipotecarios, en tanto, mantuvieron los ratios más bajos y estables de la cartera.
-
Evolución del crédito: El financiamiento a familias creció un escaso 0,4% interanual en términos reales, con caídas mensuales en tarjetas (-1%) y personales (-0,5%), compensadas por alzas en hipotecarios (+1,8%) y prendarios (+0,7%).
Aumento del incumplimiento en el sector empresarial A diferencia de los hogares, la morosidad corporativa aumentó 0,18 puntos porcentuales en agosto para ubicarse en el 3,8%. El deterioro afectó a las distintas ramas de la actividad económica de manera transversal.
Este incremento en el atraso de pagos se produjo de forma simultánea con una expansión en la toma de financiamiento: los préstamos a empresas crecieron un 1,3% real mensual y acumularon una suba del 6,7% interanual, evidenciando que el mayor flujo de crédito no bastó para aliviar las presiones financieras del sector productivo.
El crédito como extensión del salario La lectura de las variables bancarias cobra dimensión al cruzar los datos con la realidad socioeconómica del consumo. Informes de la consultora Zentrix correspondientes al mes de septiembre revelan que dos de cada tres argentinos agotan sus ingresos antes del día 20 de cada mes, cifra que escala al 72% en menores de 40 años y al 83,3% en los sectores de menores recursos.
Ante un panorama donde solo el 34% de la población logra cubrir sus compromisos mensuales sin auxilio financiero y apenas un 9,8% cuenta con margen de ahorro, el crédito ha dejado de operar como una herramienta de inversión o consumo de bienes durables para transformarse en una cobertura de gastos de subsistencia: el 55,1% de los endeudados recurrió a financiamiento para alimentos y salud, mientras que un 21,3% lo utilizó para saldar tarifas de servicios públicos.







