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El río Paraná podría alcanzar el nivel de alerta en Rosario hacia finales de octubre por el impacto de El Niño

Las proyecciones del Instituto Nacional del Agua advierten sobre un marcado incremento en el caudal debido a las intensas precipitaciones en la cuenca alta y en el río Iguazú. Estiman que la crecida llegará a la ciudad alrededor del 28 de octubre

+Santa Fe

El Instituto Nacional del Agua (INA) encendió las señales de alerta ante el repunte sostenido que registra el río Paraná, impulsado por el desarrollo del fenómeno climático de El Niño. De acuerdo con las estimaciones técnicas, el caudal continuará en ascenso y se prevé que las mediciones alcancen el nivel de alerta —fijado en los 5 metros— en las costas de Rosario hacia el próximo 28 de octubre.

El subgerente de Alerta Hidrológico del organismo, Juan Borús, detalló que la onda de crecida se alimenta de los desbordes y precipitaciones extraordinarias registradas en la cuenca alta y en el río Iguazú, cuyos aportes superan hasta siete veces los valores normales para el mes de octubre. La masa de agua ya impacta en el noreste del país y alcanzará los registros de alerta en la ciudad de Corrientes durante los próximos días, antes de ingresar con fuerza al delta santafesino.

Factores de riesgo, impacto en zonas rurales y previsiones sanitarias

El avance del caudal genera un escenario de seguimiento prioritario que abarca tanto la infraestructura urbana como la producción y el asentamiento en zonas ribereñas:

  • Afectación en islas y áreas rurales: Los especialistas advierten que, aun por debajo de los umbrales formales de alerta, la crecida compromete a la ganadería de islas y a la hacienda ubicada en tierras bajas, exigiendo operativos preventivos para el traslado de animales.

  • Vulnerabilidad urbana y asentamientos: Durante los años de bajante prolongada registrados entre 2020 y 2023, diversos sectores costeros fueron ocupados por viviendas precarias. El actual repunte fluvial expone a esas poblaciones a situaciones de riesgo habitacional.

  • Calidad del agua para consumo: La saturación de los suelos rurales y el consiguiente escurrimiento de excedentes hacia los cursos fluviales obligan a extremar los controles en las plantas de captación y potabilización para garantizar la seguridad de la red de distribución ante el arrastre de agentes contaminantes.