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Opinión: El adiós indigerible y la negación colectiva frente al final de la era Messi

La despedida del capitán en el Monumental expuso la dificultad del público para asimilar el cierre de un ciclo de casi dos décadas. El interrogante sobre el futuro del fútbol nacional tras su retiro definitivo

+Santa Fe

Las inmediaciones del Monumental registraron desde tempranas horas del martes un movimiento atípico. La convocatoria no respondía únicamente a un compromiso del calendario deportivo, sino a la cita que el fútbol argentino buscó postergar durante años: el último partido de Lionel Messi con la camiseta de la Selección Argentina. La presencia de público local y de espectadores extranjeros evidenció el alcance global de una jornada de fuerte impacto simbólico.

El clima en las tribunas transitó entre el reconocimiento y una palpable sensación de incredulidad. Más de 85 mil personas colmaron el estadio en una atmósfera atravesada por la dificultad de procesar el cierre definitivo de esta etapa. La desconexión entre la magnitud del acontecimiento y la reacción de la multitud reflejó el peso de la costumbre construida a lo largo de casi veinte años de presencia continuada del capitán en el equipo nacional.

El retiro de Messi de la Selección abre una instancia de resaca emocional y plantea preguntas inevitables hacia el futuro. Si la despedida de la camiseta albiceleste resultó compleja de asimilar en el plano colectivo, el momento en que se produzca su retiro definitivo de la actividad profesional representará el verdadero quiebre de una época.

Frente al vacío que deja el fin de este ciclo en el ecosistema deportivo, el debate se traslada ahora hacia cómo se reconfigurará la expectativa del futbolero medio y de qué manera el entorno del fútbol argentino procesará la transición hacia una nueva etapa.